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domingo, 16 de noviembre de 2014

Semana dos de noviembre.Interstellar

Hay semanas cuya prueba de que han pasado es solo una marca física del insomnio y del cansancio. A veces es bueno recordarse a una misma que esa semana ha pasado por algo más. Esta semana vi Interstellar. 

Con sus pequeños fallos en el guion, Interstellar deja grandes momentos en sus imágenes, que no se limitan a aquellas que homenajean a 2001: Una odisea en el espacio. Probablemente esté narrada desde la grandilocuencia del siglo XXI, con sus pros y sus contras; pero hay juegos de antaño que yo miré con gusto: el toque especial de las sombras, la importancia de la naturaleza (me recordó, también, a Tarkovski), desmontar emocionalmente al espectador con una paradoja, el poema de Dylan Thomas vibrando en lugares lejanos...

Ha sido, ciertamente, una buena marca de haber pasado la semana. 





Rage, rage against the dying of the light...



miércoles, 1 de octubre de 2014

Boyhood


Ya hace dos semanas que vi Boyhood, pero siempre tardo en pensar sobre aquellas películas que no son brillantes, clásicos o joyas del cine contemporáneo. Son, sin embargo,  portadoras de una luz que hay que observar y valorar. 

Boyhood me ha parecido una película llena de himnos. El mejor de ellos: el que nos insta a no caducar, a no dejarse vencer, A continuar, como el maestro, sin esperanza, con convencimiento. 

Breves son los días. Con todo, tomémoslos. 


sábado, 30 de agosto de 2014

Diario de una lectora (XI): El elogio de la sombra

Algunos dirán que la falaz belleza creada por la penumbra no es la belleza auténtica. No obstante, como decía anteriormente, nosotros los orientales creamos la belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes.

Junichiro Tanizaki, El elogio de la sombra, Madrid, Siruela, 2010, p. 69.




Me he acercado a El elogio de la sombra de Tanizaki con la esperanza de encontrar el universo de una cultura. Más que eso, la lectura me ha llevado a la sombra, al frío, a lo bello de sus sensaciones. Desde la premisa de que en Occidente nos hemos olvidado de la belleza de la sombra, el autor analiza la importancia de la misma en la cultura y el arte oriental. La sentencia de Natsume Soseki, «el refinamiento es frío», sirve de base. Como el frío, la sombra. Una sombra sin connotaciones negativas, la toma del contraste como valor seguro para la belleza.

En el análisis del arte, las palabras de Tanizaki me han llevado a pensar en varias películas japonesas. Pienso cómo la sombra es algo crucial en Ozu. Por ejemplo, en Cuentos de Tokio (aunque es una película posterior a la publicación de este ensayo), las sombras marcan el aura familiar y el choque temático: las oposiciones tradición/modernidad y valores/frivolidad. En el cine japonés las sombras toman la escena, iluminan los rostros de una forma especial, en un juego que va más allá del que realiza el cine expresionista alemán.






Leyendo el ensayo de Tanizaki estos días de sol y luz, de verano infinito, comprendo y ansío también yo la belleza del frío y la sombra.  «El refinamiento es frío, y algo sucio», se añade después.  Vivo en un lugar donde la sombra y la lluvia son presencias constantes. Sombra y lluvia occidentales, eso sí. He aprendido a apreciar su belleza oscura, a no cegarme con la luz. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Lo que va de la séptima temporada de Mad Men

Mad Men fue la primera serie que me hizo ver que este género estaba sustituyendo en calidad al del cine. Ahora ha llegado la última temporada, sigue guardando sorpresas.

***

En los capítulos que van de esta última entrega, hemos experimentado la perdición del héroe, Don Draper. También hemos comprobado la soledad de Peggy Olson, y visto a su inteligencia intentando explicar las cosas y fracasar en el intento. Por su parte, Sally Draper nos ha sorprendido en ese desengaño que es crecer.

Porque los personajes crecen y crecen y crecen, y comienzan a descender de su vuelo, y en su caída se humanizan aun más. Estos tres personajes son para mí los que nos han dado y nos darán más que pensar y disfrutar. Creo que la hondura de Sally, Peggy y sobre todo, Don Draper (sobre quien la serie camina desde el capítulo 1 de la primera temporada) han eclipsado a otros personajes.

Betty Draper se queda ahora pasada de moda en sus limitadas aspiraciones de ama de casa (y el espectador se cansa ya de su estancamiento), también Megan en su carrera frustrada de actriz no resulta ya un personaje rico. Eso sí, Roger dándonos los mismos momentos de humor, y no podemos perder la pista a Dawn, que viene a ponernos sobre el conocimiento del crecimiento de la comunidad negra, y su papel supone un homenaje a su lucha. 

Formalmente, Mad Men sigue teniendo una estética perfecta y un vestuario increíble. Cada plano sigue siendo un cuadro de Hopper, una disección de la realidad americana, un homenaje a sus fragmentos. Pero sí, quedémonos con la caída de los héroes, digo humanos, quedémonos con Don Draper y su desengañada hija, y con Peggy Olson y sus búsquedas. 










miércoles, 26 de febrero de 2014

Varios caminos llevan a Nebraska

Los viajes que se emprenden buscándose a uno mismo llevan tanto a la peripecia como a la melancolía. Por eso las road movies son necesarias, porque nos hablan de deseos que buscan ser construidos sobre una travesía, sobre el irse como existencia.  Tienen esos caminos preparados sus desengaños, esperan a que el protagonista de la historia se acerque a ellos, sucumba a sus trampas y a su ironía trágica, pero también a sus premios.
El estreno de Nebraska (Alexander Payne, 2013) me lleva a pensar en otras road movies. A la que más me recuerda esta nueva película es a Una historia verdadera (David Lynch, 1999). Si Woody Grant va en busca de un premio que cree haber ganado, en Una historia verdadera será otro anciano, Alvin Straight, quien emprenda un viaje de Iowa a Wisconsin en una máquina cortacésped para ver a su hermano después de mucho tiempo. También pienso en Fresas salvajes (Ingmar Bergman, 1957), donde se miran los viejos caminos desde uno nuevo ya construido en la vejez del profesor Borg.
Sin embargo, del cine salgo tanto pensando en estas películas como en road movies que no salen del papel. El camino a Nebraska no es muy distinto del que emprenden Ulises, Lázaro de Tormes o don Quijote de la Mancha. La preocupación de la antigüedad clásica o de los Siglos de Oro no dista mucho de películas como esta que está ahora en cartelera.
Lázaro de Tormes responde a un personaje anónimo (a ese Vuestra merced del prólogo que tantas dudas genera en los críticos) sobre su estado de marido de la sirvienta del arcipreste de la iglesia de San Salvador de Toledo. Lo hace en una narración que, tal como vio Francisco Rico, es circular, se cierra sobre sí misma. Lázaro adulto traza un círculo desde Lazarillo, de pequeño a grande con sus siete amos y con sus cambios de nombre. Porque el nombre designa al individuo y de él nace el pícaro, la primera persona, la necesidad de contar el viaje. De ellos todos nace el Je pense que Descartes formularía varios años después de la obra anónima.
Por eso es relevante que el nombre cambie en las ficciones. A Lázaro, como a los  cervantinos don Quijote y el Licenciado Vidriera, le cambia el nombre. Don Quijote sale tres veces de su aldea y, al igual que se pasa de Lazarillo a Lázaro se pasa de Alonso Quesada o Quijada a don Quijote de la Mancha, a Caballero de la Triste Figura y a Pastor Quijótiz.
Al margen de la tradición hispánica del Siglo de Oro pienso en muchas otras novelas que son road movies: Luz de agosto de Wiliam Faulkner y Pedro Páramo de Juan Rulfo son dos de mis favoritas. Muchas road movies ha habido en la historia de la literatura. Tal vez  sea porque el viaje es necesario. Porque invita a existir primero y a veces la conciencia nada sabe de los molinos, ni de los muertos de Comala, ni de la maldad de los amos de Lázaro y la violencia de los personajes de Faulkner.

Así, como don Quijote sabe de la necesidad salir de la aldea en pos de su condición de caballero andante, Alvin Straight tiene la certeza de que llegará a Wisconsin en cortacésped, y Woody Grant sabe que Nebraska hay un premio que lleva su nombre. Conocerán después la peripecia y la melancolía, pero más pesará la primera.









martes, 4 de febrero de 2014

Ulises

Casi tres semanas después de ver la película nueva de los Coen, Inside Llewyn Davis, lo entiendo todo:

a) la nieve de Fargo
b) la cabeza de Barton Fink
c) al Nota
d) la odisea extraña, marcada por el humor negro, que son nuestros caminos
e) la verdad en el nombre de un gato.





sábado, 28 de diciembre de 2013

Schubert y Kubrick y la última publicación del año

El nuevo número de la revista El Alambique comienza con un poema mío.



El poema lo escribí durante todo el verano. Esas largas tardes también tienen que ver con Barry Lyndon y el impacto que provocó en mí la película de Kubrick (que vi, por cierto, en el Aula de cine de la Universidad de Oviedo). Aquí está:




Atardecer Schubert (en la película de Stanley Kubrick)


Mira bien el cuadro vacío de sueños
y el cielo roto de la casa de la locura.

Sobre el lienzo vacila el coraje del héroe,
y la mujer de la palidez infinita se hunde
en la bañera donde está el río de Ofelia
y la soledad de quien perdió la voz
antes de contar su historia.                           

En el salón la vida se ilumina
con la única luz de unas velas.
Quema su antorcha las cartas de la dama,
incendia su destino, muerde su coraje,
encierra su belleza en la tristeza de la pluma
que finalmente dictamina la condena:
la soledad primera detenida
ante la firma definitiva.
A Lady Lyndon
 –mirada en alto,
pelo lleno de nubes–
le cae una lágrima sobre el papel,
y así se escribe el verdadero cuento.

Mira bien el cuadro:
pues más se parece tu destino
a la pluma de la dama
que a las glorias pasadas del héroe. 

sábado, 21 de diciembre de 2013

La grande bellezza con los ojos muy abiertos

La grande bellezza es una película sobre lo mundano y su velocidad, pero es también una película sobre las cosas lentas, sobre lo que está sepultado, sobre lo que se espera. Es Roma vista desde fuera y desde dentro, con su aurea mediocritas, pero también con su magnanimidad. Roma con sus fiestas y sus funerales, y Roma también con su silencio verdadero y hermoso. 

Esta obra maestra de Paolo Sorrentino hereda lo mejor de la tradición cinematográfica italiana (qué recuerdo de La dolce vita y otros grandes momentos) y sabe demostrar que, en estos tiempos, años después del cine de Fellini y de Visconti, sigue habiendo películas que demuestran que merece la pena creer en el cine.

Y, sobre todo, sabe demostrar que merece la pena creer en la belleza.









Finisce sempre così. Con la morte. Prima, però, c'è stata la vita, nascosta sotto il bla bla bla bla bla. È tutto sedimentato sotto il chiacchiericcio e il rumore. Il silenzio e il sentimento. L'emozione e la paura. Gli sparuti incostanti sprazzi di bellezza. E poi lo squallore disgraziato e l'uomo miserabile. Tutto sepolto dalla coperta dell'imbarazzo dello stare al mondo. Bla. Bla. Bla. Bla. Altrove, c'è l'altrove. Io non mi occupo dell'altrove. Dunque, che questo romanzo abbia inizio...

domingo, 1 de diciembre de 2013

Presentación de Libélula. Dos poemas.

Este jueves saldremos del desván para iniciar el vuelo.  Ese día (tras un paliativo contra la timidez que me producen los actos públicos) presentaremos Libélula junto con el libro de Saúl Fernández De portales y personas, ganador del III Concurso Literario de la Universidad de Oviedo en la modalidad de relato.

El acto tendrá lugar en el Edificio Histórico de la Universidad a las 8 de la tarde. Como anticipo y "gancho comercial" he decidido añadir aquí las imágene en que se inspiraron dos poemas del libro con el poema en sí debajo. Son capturas de escenas de películas. La primera, de Amour (Michael Haneke, 2012), la segunda de Roma, città aperta (Rossellini, 1945). 

Bien acertado estaba Ricardo Piglia al decir que "el cine nos ha enseñado a mirar la realidad".

¡Feliz vuelo a todos!



AMOUR

(de Michael Haneke)


Realidad no manoseada y el amor
luchando en su batalla de muerte:

paloma gris volando es a veces paloma blanca
sobre una pared negra. Teclas de un piano,
mirada en pausa, la vida en una mano
acariciando el rostro arrugado.

Entonces, elegir es no elegir ni la música
ni la paloma, y envejecer es caminar
hacia el negro de la página,
hacia el piano sin teclas,
hacia la paloma gris sin aire
sobre una pared negra.

Morir es una paloma blanca
encerrada en la caja de un piano.



PINA Y LAS DEMÁS

Mujeres reales con tan solo un click
o un golpe de vista o del destino:

Lisístrata en la estación de trenes
carcomiendo a los espartanos,
Greta Garbo maquillándose
con el reloj en la mano.
Pina, la libélula que alumbró Roma,
en el suelo de esta misma calle.

Solo duele la invisible llaga del ojo
que no mira: belleza y revolución
para un corazón que llora.


Pd. Ayer La Nueva España también anunciaba la presentación junto con unas palabras mías sobre el asunto animal. Podéis leerlo aquí.

domingo, 27 de octubre de 2013

Зеркало

Tarkovsky en El Espejo (1975) puso en boca de uno de sus personajes: "Las palabras no lo expresan todo". Cada vez que pienso en la forma de expresar los recuerdos, pienso en esta película: crear imágenes, construirnos solo en los silencios.

Ojalá el arte pudiera generar muchas más veces emociones como lo hace esta película.








martes, 22 de octubre de 2013

Oviedo, ciudad irreal vestida de imperio




Esta foto la saqué el miércoles pasado. Por la mañana subí desde la facultad hasta la librería Ojanguren y fue entonces cuando me fijé en esta imagen: el hombre de Úrculo, tan solemne y tan solo como siempre, contemplaba la fotografía de Michael Haneke, el cineasta premiado con el Príncipe de Asturias de las Artes.

Por la tarde, el mismo día, disfrutaba en el Teatro Filarmónica del visionado de su película La pianista, emitida en un ciclo de cine en honor al director. Lo dije en su momento: su última película, Amour, me parece imprescindible. Creo que la violencia de Michael Haneke no es violencia, sino la vida. Una vida que abruma y fascina por igual, que se sale de las fronteras, que no se puede racionalizar. Una vida en la pantalla tan real que da miedo. 

Mañana estará en la Facultad de Filosofía y Letras Antonio Muñoz Molina, galardonado con el Príncipe de Asturias de las Letras. Sobre Muñoz Molina también podría extenderme mucho aquí. Me quedo, sin lugar a dudas, con sus columnas de cada sábado en Babelia. ¡Cuánta brillantez acompaña mis desayunos de los sábados!

Lástima que no vaya a poder asistir al encuentro en el Centro Niemeyer con la gran fotógrafa Annie Leibovitz. Una fotógrafa con una de las miradas más interesantes de nuestro tiempo. 

Supongo que, en el caso de estos premios, también hay que quedarse con lo bueno: la difusión de la obra de los premiados, el reconocimiento al Pueblo Ejemplar, a propuestas de cooperación necesarias, etc. Sin embargo, Oviedo no deja estos días de ser la ciudad irreal que se viste de imperio. El viernes, día en que tendrá lugar en el Teatro Campoamor la entrega, habrá en frente otros gaiteros que los que tocan para los premiados. Habrá, como el año pasado, protestas contra los recortes que los medios no verán. 

martes, 27 de agosto de 2013

Recomendación de final del verano

Aunque se acaba el verano, y con él el tiempo para leer y ver películas, no me resisto a exprimirlo un poco más. Estos últimos días la serie/documental The Story of Film: An Odyssey también me hace soñar con películas. 

miércoles, 7 de agosto de 2013

135 escenas fundamentales. 135 momentos de felicidad.

Rafael Alberti, en su poema "Carta abierta", dice:

Yo nací -¡respetadme!- con el cine.
Bajo una red de cables y de aviones.
Cuando abolidas fueron las carrozas
de los reyes y al auto subió el Papa.
Vi los telefonemas que llovían,
plumas de ángel azul, desde los cielos.
Las orquestas seráficas del aire
guardó el auricular en mis oídos.

No es el único poema que el autor dedica al cine (merecidísima mención merece su libro Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos, dedicado íntegramente al tema). No es el único autor de la Generación del 27 con ese amor sincero por el séptimo arte (Lorca escribió un guion cinematográfico, Aleixandre y Guillén escribieron también sus poemas sobre la gran pantalla).
La pasión que la Generación del 27 tenía por el cine me impacta y me fascina. Es en ellos huida hacia adelante, huida contra los (in)felices años veinte y contra los peores treinta. Tiene el cine, como las demás artes, la única esperanza posible. 
Hoy me encuentro con este vídeo que a continuación les muestro. Su título es "135 Shots That Will Restore Your Faith in Cinema". Algunos (como Alberti y sus contemporáneos) nunca perderemos la fe en el cine. ¡Yo podría resumir tantos momentos de mi vida con las imágenes de películas! ¡Podría recordar tantos dolores hermosos canalizados a través de las imágenes en una tarde de película!
A los que no compartan este sentimiento, les diría que viesen este vídeo. Ocho minutos de maravilla, 135 planos  de 82 películas distintas. 135 momentos que dan sentido al cine y al arte en general. 
No puedo describir la alegría que me causó encontrar escenas de algunas de mis películas favoritas. No podría conmocionarme más al recordar algunas de las imágenes que me hicieron crecer como persona y que propiciaron esa misma huida hacia adelante y esa felicidad a la que se alude en "Carta abierta". 

Así, yo voy creciendo (perdonadme) con el cine.



135 Shots That Will Restore Your Faith in Cinema from Flavorwire on Vimeo.
(Si quieren ver el vídeo con los títulos de las películas anotados, pueden ir aquí). 

sábado, 2 de febrero de 2013

Alma Venus

Tras la lectura de Alma Venus de Pere Gimferrer (Barcelona, Seix Barral, 2012) y altas cotas de reflexión.



La Venus de Boticcelli me mira desde el cuadro, desde sus cuadros con los mismos ojos. Además de los ojos del erotismo y el amor, son los ojos de la protección en un mundo desolador. Así la coge de la mano Pere Gimferrer elevándola sobre un poemario para que traiga luz a esta sociedad oscura. 

Alma Venus genuit decía Virgilio, Alma Venus y la poesía y el amor como espacios protectores. Alma Venus que emerge en un poema dedicado al caso Palma Arena ; amor y revolución frente a las ruinas, la obsesión por buscar la dignidad de la palabra, que dijera Blas de Otero:
Muerte de Blas de Otero al sol de estío:
la dignidad de la palabra en pie.
Lo demás sobra, sí. Va el tajamar,
muerte adelante, por la poesía:
en claro lleva a proa los ojos del vivir.
Alma Venus: amor, revolución.

 «Lo que busco es un efecto estético y ético en cada uno de los versos. ¿Qué justifica la poesía? Es la expresión literaria que más se aleja del uso utilitario de la palabra. Es un reducto de libertad y de individualidad ante la realidad de la globalización», dice Gimferrer aquí. Todo está escrito en lenguaje no humano, en el lenguaje Gimferrer, junto al que emerge una larga tradición literaria:
Yo, que me proyecte, soy proyección:
el bulto en sombras me miraba a oscuras,
pero trazó a cordel mi propia vida,
design for living, el poetizar:

la claraboya de cristal hojoso
por la que pasan nubes de Moguer.
 Y, aun más, el cine: al ralenti, Rosselinni, cinecittà, Orson Welles, Death in Venice, la bailarina de MetrópolisRosemary's baby... Alma Venus de nuestra angustia. 

Alma Venus sobre la ecatombe. El que probablemente sea el mejor poema del libro, dice: «La Europa que describe Rossellini/ -años 50- ¿es ya la Europa nuestra?», para pedir luego: «Filmad en digital esta agonía». Pero está Alma Venus hasta en la agonizante Europa: 
Mas Europa adelante, hacia lo hondo
no moriremos: vivirá
el pigmento de luz de tantos cuerpos,
vive la serpentina pigmentada
del carnaval y de las bacanales
(Rubens, copista de Tiziano en Andros),
y la cámara oscura de la alcoba,
pigmentada de piel que reverbera.
Los Carracci pintaban esta pompa:
arcos desvanecidos en Bolonia,
artillería hecha luz de frescos.
Viviremos allí: cuando perezca
lo que es Europa desde el Tajo al Neva
no podrá perecer: la salvará
el instante inmortal en que los cuerpos,
en las oscuridades o en el óleo,
encuentran su absoluta salvación,
el diamante del tiempo intemporal;
y una vez más diremos: «Lilí, quiéreme»,
como al disparar dijo Mayakovski. 

Nos queda Alma venus erigiendo su mirada por encima de las convulsiones que nos rodean. Una mirada subversiva, el viaje kamikaze de unos ojos que nos contagia a los que la observamos. 

Oh, Alma Venus, yo también lo creo: «Para esto vivimos tantos días:/ para morirnos por querer amar».

viernes, 1 de febrero de 2013

Amour de Michael Haneke o la película que todo el mundo debería ver

La pluma del horror de lo cotidiano escribe sobre las teclas de un piano que toca cada vez más suave. Algún día, dejará de volar la paloma en una casa vacía y sin música. No hay dulzura, solo la desoladora batalla de la que, como los espectadores del inicio de la película –que miran con la esperanza de ver algo maravilloso–, nadie está libre.



Nota: Recomiendo completar la película con la lectura de La muerte de Iván Ilich de Tolstoi.

martes, 29 de enero de 2013

Ikiru o resolución de ser feliz

La enfermedad es una obsesión irreprochable, la hipocondría un bien escaso. Vivir es una enfermedad y una obsesión. Pero hay que vivir; primero lo dijo Kurosawa en Ikiru (1952), después Isabel Coixet tomó su influencia y relevo para hacer Mi vida sin mí (2003). Dos películas conmovedoras, una reescritura de la otra, adaptación a nuestros días y miedos. Dos películas necesarias para no ser una estatua egipcia, para no dormir ni morir lentamente, como dijo Martha Medeiros (y no Neruda). 
Porque hay que vivir y resolver ser feliz, aunque como dijera Jaime Gil de Biedma (y haciéndome eco de la entrada del día anterior): "más que el propósito de enmienda/ dura el dolor del corazón".



sábado, 6 de octubre de 2012

A short love story...

Ayer me acordé de este corto de Carlos Lascano. Volví a verlo y me pareció aún más sencillo y bello (estos dos van muchas veces juntos) que la primera vez:



viernes, 3 de agosto de 2012

Extremely loud and incredibly close

Las películas de Stephen Daldry...









...también son un dolor hermoso y una felicidad dolorosa. Mi favorita, claramente, es Las horas.
Pero la última, Tan fuerte, tan cerca, ha dejado algo aquí dentro temblando, tanto como Las horas.