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lunes, 3 de marzo de 2014

Clara Rockmore toca el theremin en la habitación de al lado



En el nuevo número de la revista El coloquio de los perros hay algo mío. Podéis leer el número completo haciendo click aquí. Mi pequeña colaboración es un poema que escribí en la compañía de la música de Clara Rockmore, la virtuosa de ese extraño instrumento que es el theremin. Aquí os copio el poema y, debajo, un vídeo para que escuchéis ese hacha curvada por el viento en esta tarde tan lluviosa como la del poema. 


El poema se llama "Clara Rockmore toca el theremin en la habitación de al lado":




Clara Rockmore toca el theremin y construye un piano,
cura la hora oscura de la vida,
renace el amanecer de la emperatriz muda,
y vierte en viento gotas pequeñas del invierno.

Jamás Kreisler imaginó su Liebesleid
como un arcoíris cortado a la mitad:
nunca fue fácil abrir el balcón
y encontrar las nubes pobladas del llanto
de una mujer que despierta del sueño nevado.

Clara Rockmore toca en la habitación de al lado.
Respiro yo el aire que segundo tras segundo domestica,
y el theremin es un hacha curvada por el viento
que deshace las cortinas de estos ojos.






sábado, 28 de diciembre de 2013

Schubert y Kubrick y la última publicación del año

El nuevo número de la revista El Alambique comienza con un poema mío.



El poema lo escribí durante todo el verano. Esas largas tardes también tienen que ver con Barry Lyndon y el impacto que provocó en mí la película de Kubrick (que vi, por cierto, en el Aula de cine de la Universidad de Oviedo). Aquí está:




Atardecer Schubert (en la película de Stanley Kubrick)


Mira bien el cuadro vacío de sueños
y el cielo roto de la casa de la locura.

Sobre el lienzo vacila el coraje del héroe,
y la mujer de la palidez infinita se hunde
en la bañera donde está el río de Ofelia
y la soledad de quien perdió la voz
antes de contar su historia.                           

En el salón la vida se ilumina
con la única luz de unas velas.
Quema su antorcha las cartas de la dama,
incendia su destino, muerde su coraje,
encierra su belleza en la tristeza de la pluma
que finalmente dictamina la condena:
la soledad primera detenida
ante la firma definitiva.
A Lady Lyndon
 –mirada en alto,
pelo lleno de nubes–
le cae una lágrima sobre el papel,
y así se escribe el verdadero cuento.

Mira bien el cuadro:
pues más se parece tu destino
a la pluma de la dama
que a las glorias pasadas del héroe. 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Presentación de Libélula. Dos poemas.

Este jueves saldremos del desván para iniciar el vuelo.  Ese día (tras un paliativo contra la timidez que me producen los actos públicos) presentaremos Libélula junto con el libro de Saúl Fernández De portales y personas, ganador del III Concurso Literario de la Universidad de Oviedo en la modalidad de relato.

El acto tendrá lugar en el Edificio Histórico de la Universidad a las 8 de la tarde. Como anticipo y "gancho comercial" he decidido añadir aquí las imágene en que se inspiraron dos poemas del libro con el poema en sí debajo. Son capturas de escenas de películas. La primera, de Amour (Michael Haneke, 2012), la segunda de Roma, città aperta (Rossellini, 1945). 

Bien acertado estaba Ricardo Piglia al decir que "el cine nos ha enseñado a mirar la realidad".

¡Feliz vuelo a todos!



AMOUR

(de Michael Haneke)


Realidad no manoseada y el amor
luchando en su batalla de muerte:

paloma gris volando es a veces paloma blanca
sobre una pared negra. Teclas de un piano,
mirada en pausa, la vida en una mano
acariciando el rostro arrugado.

Entonces, elegir es no elegir ni la música
ni la paloma, y envejecer es caminar
hacia el negro de la página,
hacia el piano sin teclas,
hacia la paloma gris sin aire
sobre una pared negra.

Morir es una paloma blanca
encerrada en la caja de un piano.



PINA Y LAS DEMÁS

Mujeres reales con tan solo un click
o un golpe de vista o del destino:

Lisístrata en la estación de trenes
carcomiendo a los espartanos,
Greta Garbo maquillándose
con el reloj en la mano.
Pina, la libélula que alumbró Roma,
en el suelo de esta misma calle.

Solo duele la invisible llaga del ojo
que no mira: belleza y revolución
para un corazón que llora.


Pd. Ayer La Nueva España también anunciaba la presentación junto con unas palabras mías sobre el asunto animal. Podéis leerlo aquí.

domingo, 30 de junio de 2013

White chalk

Con tanto verano y con tanto cambio, el desván estaba pidiendo y se merecía nueva decoración. Espero que se encuentren a gusto con este nuevo formato.

Aprovecho la ocasión para compartir la entrevista que me hizo el periódico La Nueva España el otro día sobre Libélula, los premios, y la literatura. Puede leerse en este enlace.

Sean, como siempre, bienvenidos. Hay té y galletas sobre la mesa, y el tocadiscos está sonando: