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sábado, 28 de marzo de 2015

Poética de blog



(Para ver la imagen en total calidad, aquí en Flickr) 


Hacía tiempo que no sacaba fotos. Vuelvo a hacerlas de lo que siempre las hice: las míos muyeres, la señardá, ese espacio ficcional de la aldea de Vallouta que llena la obsesión personal y un libro de poesía que aún no ha logrado ganar ningún concurso. En general, mi fotografía se relaciona con mi poesía. Soy igual de amateur en ambas, igual de indisciplinada. Más intuitiva en la primera. Consecuente con el mismo sentimiento de compartir lo individual, si esto es capaz de hacernos indagar en lo que somos. 



***


Esto último semeja al objetivo que tuve al abrir este desván, y me recuerda a lo que se intentó debatir en el recital y coloquio en el que algunos poetas jóvenes participamos el pasado 16 de marzo en el Aula de Poesía de la Universidad. Una de las cuestiones por las que nos guió Javier García Rodríguez fue por la supuesta muerte de los blogs literarios. Cuando abrí este yo tenía diecisiete años y casi no conocía a nadie que leyera o escribiera poesía. Lo que más me gustaba era para mí, por entonces, casi un lujo solipsista. No me importaban tanto los lectores potenciales del blog, como abrir una suerte de alianza con quien lo leyera. Supongo que poco tiene que ver con esto la idea de reconocimiento poético, presencia en Internet o entrada en la guerrilla literaria (etiquetas que, por otra parte, una olvida con frecuencia).

La noción de desván, tan alejada frecuentemente del exterior y sinónimo de exilio personal, similaba a una casa de huéspedes nómadas,  una apuesta por la comunicación en donde la propia idea de comunicación había quedado, al menos para mí, subvertida. Más cercana a la llamada de teléfono que al WhatsApp, al cuento que al microcuento. Eso me alejaba de los poetas de Twitter, de la propia comunicación con otros poetas, y de ciertas nociones "seudoposmodernas" de  la literatura. Tal vez  sea porque la vida no me cabe en un tuit que prefiera el delirio en forma de entrada o, en todo caso, el instante concreto de Instagram. 

Con la certeza de que mi vanguardia es la desfasada, esa que cree en la imaginación como forma de configurar la identidad personal sigo persistiendo. Perdonenme si en esta casa obsoleta luce a veces como aquella casa lóbrega y oscura del Lazarillo. Probablemente, todavía hoy, yo siga manteniendo una obsesión solipsista. 

jueves, 3 de octubre de 2013

Diario de una lectora (IV): "Vivir loco"

En este otoño que no viene, montamos un encierro literario y celebramos una fiesta quijotesca. Tal vez para cambiar la realidad o la mente, para cambiarnos a nosotros, o para no cambiar nada. Para no "morir cuerdo".



(La primera ilustración es de Fito Espinosa; la segunda, de Savva Brodski; y el cuadro, de Ramón Aguilar Moré). 

domingo, 23 de junio de 2013

La enfermedad, Amadís de Gaula y la ficción más certera

Tal vez sea  la sinusitis que vengo arrastrando desde hace unas semanas la que hace que la realidad adquiera otra dimensión. Probablemente tengan razón esos que dicen que cuando mejor se asimila la ficción sea cuando uno está en la cama, bajo los efectos de la enfermedad. Sea como sea, aprovecho estos momentos para sumergirme en las grandes novelas, en esas que uno siempre deja, por su extensión, para el verano (o para la enfermedad). 

A poco que se sepa de historia de la literatura uno puede saber que la ficción nunca fue tan real como en el momento en que Garci Rodríguez de Montalvo recopiló los materiales para escribir, en aquel otoño de la Edad Media, Amadís de Gaula. Por entonces la ficción se buscaba como a una certeza mayor que la propia vida. Entonces aparecían, junto a lo sobrenatural, detalles como los afectos, como los roces de las manos, como la guirnalda que se ponía la mujer del cabello hermoso. En definitiva, en las novelas de caballerías, realidad y ficción formaban un solo plano. El mundo no se reproducía, sino que un mundo propio emergía por sí mismo de las ruinas del otro. Y, así, la ficción se encargaba de darle seguridad al hombre en un mundo que era de todo menos seguro. 

Tal vez sea estar en cama, me digo. Tal vez sea eso lo que me haya hecho adentrarme en el libro de caballerías por excelencia, ese que llevó a que un hidalgo de la Mancha luchase contra todo para ser un caballero. Tal vez, en esta coyuntura social, hoy, con este dolor de cabeza infernal, la inventiva tampoco tiene límites y por eso nuestra única protección es la certeza de que detrás de las cortinas está escondida Urganda la Desconocida.

sábado, 13 de abril de 2013

Premio de la Crítica para Juan Carlos Mestre

Desde enero, La bicicleta del panadero descansa en mi mesita. Tiene un lugar en mi abigarrada habitación, llena de libros.  De vez en cuando lo cojo, sigo leyendo. Leo un poema, dos, tres, cuatro; sigo con otras lecturas y vuelvo a él al día siguiente, a los dos días, a la semana. No sé cuándo acabaré el libro, tal vez ya lo haya acabado.

De la capacidad metafórica, la construcción de imágenes y de los diferentes registros que puede experimentar la poesía de Juan Carlos Mestre mucho se ha dicho ya. Cuando descubrí su obra, el mayor impacto lo causaron esas imágenes que tanto decían, que hacían imaginar otros mundos, y a su vez quedarse en el mismo lugar en el que uno se encontraba para a la vez juzgarlo y a la vez elogiar su dignidad. Pero también se ha aludido a la memoria, y ella quería llegar.

Reivindico el lugar de la memoria en el poema como lo reivindica Mestre. La memoria es el tiempo en el que habitamos, la huella más profunda que nos recorre y marca lo que somos, una huella tantas veces desconocida e ignorada que nos impide salir adelante.

Si la poesía es un modo de conocer y conocerse y la conciencia es mirar fuera de la habitación y sacar los monstruos que hay dentro, y no hay otra forma de conocerse que viajando a la memoria, que Juan Carlos Mestre sea hoy Premio de la Crítica por La bicicleta del panadero, quiere decir que todavía algunos buscan que la poesía sea eso que tantas voces juntas luchan por decir y no pueden. Y eso nos alegra a los que tenemos metida la espina de la memoria tan dentro y buscamos, ante todo, la verdad y la voz.


 




Hoy 18 de julio martes setenta y cinco aniversario del golpe de
estado de Caín
En la televisión las locutoras hablan con tranquilidad de los
cometas que pasan rozando la Tierra cada diez mil años
Hacia esta misma hora en León ya ha sido detenido el alcalde
Miguel Castaño y los pantanos que aún no esperaban
lluvias del tiempo futuro han comenzado a llenarse de
sangre del tiempo pasado
Donde termina la provincia hay un castillo con su conde y hay
un pueblo dividido por dos ríos y no es necesaria ninguna
otra información geográfica
Son las tres de la tarde delante de su almacén de coloniales
el comerciante Emilio Silva observa dos criaturas que
juegan a descargarse oro en los ojos
Son la hija del sastre y el hijo del panadero
La miel entra en los caramelos y los muchachos comienzan a oír
la canción de las estrellas que al atardecer se atolondran
en la oscuridad
Ella dijo y él dijo y ambos se dijeron no hay ningún otro camino
que nos lleve al mar
Los ríos cambian e piel y las aguas regresan a la montaña
La única música es el canto de las abejas camino de los
colmenares
Las cosas que pasaban eran casi todas las cosas que pasan en
un pueblo que no aparece en las esferas del mundo
En la alameda los fumadores encienden sus cigarrillos para ser
vistos desde las estrellas
La Luna le da la mano al Sol y los antepasados siguen con
la conversación bajo los cerezos
Nadie supo imaginar algo así
Los árboles marchan sin dirección a tomar el desvío hacia
los paisajes del arrepentimiento
Los verdugos dejan de comer tocino, a las fuentes se les seca
la boca
Es septiembre y la tarde tiene el color de las uvas, será monja
o será fraile preguntan los dedos que abren el capullo de
las amapolas
El último día del verano fusilan al alcalde de Villafranca del
Bierzo, Antonio Gabelas y los pensamientos que ya no
existen dijeron: Será mejor que te calles
La última mirada se da la vuelta en la ventana de la casa de
enfrente
Las mujeres no están preparadas para la inquietud, los amantes
no están preparados para el remordimiento, los niños no
están preparados para la congoja
La voz se lava las manos, la decisión se lava las manos, los
caciques se lavan las manos
Ladran los perros de caza, se esconden los perros de caza , su
mirada se inclina como la cabeza de un enfermo
El que oíamos cantar se deja de sentir como dedos que se
duermen
Aquellos que no conocíamos salen de cualquier parte dispuestos
a permanecer para siempre
Y lo que sucede en un lugar comienza también a suceder en otro
como si se borrara un sueño
El sastre termina de hilvanar el traje eu su compadre ya no
podrá recoger
No se sabe ´donde lo han llevado y los días que ya no existen
volverán a decir: Será mejor que te calles
En abril del 41 Antonio Abella, vecino de Paradaseca, muere en
Mauthausen
Y José Mestre desparece el primero de febrero del 42 en el
campo de exterminio de Gusen
Psan los inviernos y los veranos que ya no existen seguirán
repitiendo: Será mejor que te calles
Sesenta y cuatro años después de la insurrección fascista el nieto
de Emilio Silva dueño del almacén de coloniales La
Preferida en Villafranca del Bierzo encontrará la fosa de su
abuelo en una cuneta a la entrada del pueblo de Priaranza
Según el evangelio de Natan Zach, cuando Dios dijo por
primera vez hágase la luz, quiso decir que no quería estar
a oscuras
La hija del sastre se inclina sobre la máquina, sus puntadas
recorren kilómetros y todo camino interminable se hace
más pequeño
La noche se llena de lámparas,, hablan con las hojas doradas
que aún tienen la cocina encendida
El pelirrojo acebo le dice al espino: Será mejor que te calles
Ella dijo y él dijo y ambos se dijeron barrio triste escaparates
donde las personas miraban el tiempo el cielo el viento
en línea recta de la carretera
El sol vino a acostarse en los retales, el humo volvió a entrar en
las chimeneas, la corriente eléctrica regresa a la oscuridad,
abre la puerta, salta en el mundo
Se entierran las palabras que esperaban a alguien, se desentierra
como niños vivos
Y se va el otoño y regresa la primavera y los cometas pasan
rozando la Tierra una vez cada diez mil años.

jueves, 24 de enero de 2013

Importante: hacer el fin de semana

Releer Las personas del verbo de Jaime Gil de Biedma. Es una necesidad.



viernes, 7 de diciembre de 2012

¿Qué otra cosa podría ser?

El amor es un raro espectro de morfina con meninas ahogadas en una copa de oro. 
Al atardecer los caballos suben hasta las galerías de los palacios y la llama negra de sus ojos hace estallar las tulipas de vidrio. 
Sobre las esferas de ónix que hay en los parterres los adolescentes dibujan ocelotes y pájaros,líneas azules para un horizonte por el que galopan los sueños.
Pero su corazón tiene miedo al frac de los músicos y huyen despavoridos, abrazados a la cerviz de los corceles de mármol, abrazados a un grito por las rosaledas sin flores. 
En las pérgolas cubiertas de racimos los ciervos besan la adelfa desnuda de los jóvenes, y el pensamiento de las garzas muertas flota sobre el estanque como la niebla de un ángel estrangulado por la voz de las cantantes de ópera. 
Pronto llegará la noche y los amantes se alejarán en automóviles negros hacia la orilla del mar, hacia los húmedos puertos con farolillos rojos y escaparates con caracolas y relojes de plástico. 
Pero incluso allí, tan lejos de mi alma, ladrarán los perros blancos de melancolía, y la idea del recuerdo, pálida y hermosa como una luna que muere, regresará otra vez al mismo parque, entre los solitarios que vagan y las palomas envenenadas por la luz amarilla del otoño. 
Sin embargo la vida o esa muchacha que cruza silenciosa la calle y tiene guantes de cambray y cisnes negros no te habrá consentido y su deseo te roza como si pasase la lluvia. 
Ahora solo tú le puedes preguntar a la desdicha que felicidad sin sombra existe debajo de la muerte, qué soledad de ángeles cautivos habita en el morado jardín de la memoria.

Juan Carlos Mestre, «El amor es un raro espectro de morfina», La poesía ha caído en desgracia (Visor, 1992)






[Leer La poesía ha caído en desgracia, aquí, con esta calma, en este momento, da sentido a la poesía, por encima de tanta farándula. Entre tanto ruido, vuelve a su posición hegemónica: ese desgarro.
Además, ¿qué es el amor si no un raro espectro de morfina?].

jueves, 31 de marzo de 2011

Cumpleaños

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores

buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda
y estés linda

casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros

es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos

de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza

(...)

Mario Benedetti

(En la foto: yo)
Hace dieciocho años nacía yo.